Cuando visites la isla, una de tus principales preocupaciones será, seguramente, saber qué hacer en Ibiza. La lista puede ser muy larga, sin duda. Pero una de las cosas que quizás no deberías perderte es una visita a los pueblos ibicencos con más carácter y encanto, para obtener una visión distinta de Ibiza, más allá de los tópicos.

Santa Eulalia del Río, uno de los pueblos más bonitos de Ibiza

Santa Eulalia del Río es uno de los lugares predilectos de quienes han visitado Ibiza, alguna vez. Sus principales atractivos son la tranquilidad, sus vistas, el encanto de sus calles y el puerto deportivo, que afianza en el corazón de sus habitantes un marcado espíritu marinero. Santa Eulalia del Río tiene además algo que no posee ningún otro lugar de las Islas Baleares y que lleva grabado en su nombre: un río. Si tu plan es viajar a Ibiza, buscar un buen hotel para descansar y perseguir un rincón tranquilo en el que disfrutar a ritmo lento, Santa Eulalia del Río es el lugar idóneo.

San Miguel de Balasant, cuna de Villangómez

Sant Miquel de Balasant, en el municipio de Sant Joan de Labritja, destaca por su bonita iglesia blanca construida sobre una colina. Se diferencia del resto de iglesias de la isla por su forma de cruz y aporta una estética y un carácter de «pueblo blanco» muy habitual en muchos pueblos de Ibiza. Junto a esta iglesia se encuentra la estatua dedicada al escritor Marià Villangómez, una de las figuras más importantes de la cultura ibicenca.

Es Cubells. Las esencias vienen en tarro pequeño

El refranero popular suele afirmar que es mejor «un burro grande, ande o no ande». Esto hace pensar que el tamaño importa. Y es cierto, pero no en el sentido que crees. Muchas veces, las esencias más preciadas suelen guardarse en tarros de pequeño tamaño. Es lo que ocurre con Es Cubells. Es uno de los pueblos más pequeños de Ibiza, pero su corta extensión es más que suficiente para destacar. Su peculiar enclave, al borde de un acantilado, convierte a Es Cubells en un privilegiado mirador con impresionantes vistas. Su iglesia, núcleo del pueblo, fue inaugurada en 1864 gracias al tesón del beato carmelita Francesc Palau, al que está dedicado el monumento.

 

Santa Gertrudis de Fruitera, ideal para disfrutar del momento

Santa Gertrudis (de Fruitera, aunque mucha gente usa la denominación corta) es un pueblo del interior de Ibiza de pequeñas casas blancas que tiene su centro en su iglesia encalada construida a finales del siglo XVIII. Sus calles, en las que se combinan los bares y restaurantes con las tiendas de artesanía y antigüedades, desprenden un aire de tranquilidad que invita, como toda Ibiza, a disfrutar del momento.

San Carlos de Peralta, el escondite de los intelectuales

En la misma línea característica de pueblo con encanto de interior está San Carlos de Peralta. El pequeño pueblo está presidido por una iglesia encalada de finales del siglo XVIII. Un buen número de intelectuales eligieron como su lugar de residencia en los años 50 Sant Carles de Peralta, que aún mantiene vivo ese espíritu cultural y artístico. Posiblemente el pueblo tenga «algo» indefinible que excite a las musas. Si tienes una vena artística oculta en tu interior quizás sea un sitio que te guste, por encima de los demás. Si te gusta disfrutar de la playa y la arena blanca, como el grueso de los turistas, cerca de Sant Carles de Peralta encontrarás calas increíbles, como Cala Llenya o Cala Mastella.