
Ruta por Dalt Vila en Ibiza: qué ver en un recorrido imprescindible

Coronando el perfil de la capital de la isla, se alza majestuosa una de las fortalezas amuralladas mejor conservadas de todo el Mediterráneo. Hablamos de Dalt Vila, el centro histórico de Ibiza, un enclave cuyo valor monumental, histórico y cultural propició que fuera inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1999. Este laberinto de callejuelas empedradas, lienzos de cal blanca y baluartes imponentes no es solo una postal fotográfica: es un auténtico libro abierto que narra los encuentros y desencuentros de las civilizaciones púnica, fenicia, romana, musulmana y catalana que poblaron sus tierras.
Si vas a visitar la Isla Blanca, perderse por las entrañas de esta ciudadela es una de las experiencias más auténticas y enriquecedoras que puedes vivir. Para que no te dejes ningún secreto en el camino, te proponemos una guía completa con las mejores rutas, paradas obligatorias, museos y consejos para exprimir tu recorrido al máximo.
Preparativos para el asalto: consejos prácticos para la ruta por Dalt Vila
Antes de cruzar los umbrales de la muralla renacentista, conviene tener en cuenta una serie de recomendaciones para que la caminata sea cómoda y placentera, especialmente si viajas en los meses centrales del año:
- El calzado adecuado: las calles de Dalt Vila están pavimentadas con piedras centenarias que, debido al paso del tiempo y al tránsito de visitantes, suelen estar muy pulidas y resbaladizas. Olvídate por completo de las chanclas o los zapatos de tacón; lo ideal es usar zapatillas de deporte con buen agarre.
- El factor climático: el relieve de la ciudadela es pronunciado y la subida hasta la zona más alta exige un esfuerzo físico moderado. En pleno verano, te recomendamos iniciar el paseo temprano por la mañana o bien al caer la tarde, evitando las horas de máxima insolación.
- Hidratación y provisiones: a la espera de que concluyan de forma definitiva las obras del Parador de Ibiza en la zona más elevada, debes tener en cuenta que actualmente no encontrarás cafeterías, tiendas ni terrazas abiertas en la Plaza de la Catedral. Por ello, es imprescindible que subas con una botella de agua y algo de comer ligero si tienes pensado realizar el recorrido completo de los baluartes.
- Paneles informativos: a lo largo de todo el conjunto histórico encontrarás unos soportes metálicos de forma piramidal con textos explicativos en español, catalán e inglés que detallan el valor arqueológico y arquitectónico de cada punto de interés, facilitando una visita autoguiada muy completa.
1. La ruta clásica de Dalt Vila: el sendero de la historia intramuros
Esta es la opción perfecta si dispones de unas dos horas y deseas obtener una visión general, pero muy completa, de la ciudadela. El recorrido arranca en la zona baja de la ciudad y va ascendiendo de forma concéntrica hacia el poder civil y religioso que corona la cima.
El Portal de ses Taules y el Patio de Armas
Nuestra andadura comienza junto al pintoresco Mercado Viejo (Mercat Vell), donde se alza el imponente Portal de ses Taules. Esta es la puerta de entrada principal del recinto amurallado renacentista y una de las imágenes más emblemáticas de Ibiza. El nombre hace referencia a las taules, unos tablones de madera que antiguamente hacían las veces de puente levadizo para defender el acceso de los ataques corsarios.
Nada más traspasar el portal, accederás al majestuoso Patio de Armas. Se trata de un espacio singular delimitado por diez elegantes arcos de medio punto que, durante los años 60 y 70, acogió el primer mercado hippy de la isla. Hoy en día, conserva un magnetismo especial que te invita a detenerte a contemplar la robustez de los muros antes de continuar.
De la Plaça de Vila al Baluarte de Santa Llúcia
Cruzando un segundo portal interior, desembocarás directamente en la Plaça de Vila, el antiguo mercado intramuros que hoy actúa como el corazón de la vida nocturna y comercial de Dalt Vila, repleto de tiendas de artesanía y restaurantes con tanta solera como La Oliva.
Tomando la pintoresca Calle de Sa Carrossa —donde destaca una estatua esculpida en honor a Isidor Macabich, célebre sacerdote e historiador de la isla—, ascenderás de forma natural hasta el Baluarte de Santa Llúcia. Diseñado en 1575 por el ingeniero italiano Giacomo Palearo, apodado "el Fratín", este baluarte de planta asimétrica es el segundo más grande del recinto. Desde su amplio terraplén disfrutarás de unas panorámicas extraordinarias sobre el puerto de Ibiza y los barrios marineros de La Marina y Sa Penya. En su interior se ubica Es Polvorí, un edificio rectangular de gruesas paredes diseñado para resistir el impacto de la artillería pesada donde se almacenaba la pólvora y que, en la actualidad, funciona como una activa sala de exposiciones.
Iglesia de Santo Domingo y el camino hacia la cumbre
Prosiguiendo por la Calle General Balanzat, te toparás con la majestuosa Iglesia de Santo Domingo, un bellísimo templo barroco construido entre los siglos XVI y XVII que formaba parte del antiguo convento de los Padres Dominicos, cuya estructura acoge hoy las principales dependencias del Ayuntamiento de Ibiza.
En la adyacente Plaza de España se localiza Es Revellí, un medio baluarte que regala unas hermosas vistas del muelle. Aquí podrás contemplar la estatua yacente de Guillem de Montgrí, el arzobispo de Tarragona que lideró la conquista de la isla en el año 1235. Desde esta misma plaza nace un pasaje subterráneo que comunica con el exterior de la fortificación.
El Convento de clausura y la Capilla de Sant Ciriac
Retomando el ascenso por la Calle Pere Tur, pasarás frente a Can Botino, un soberbio palacete que alberga servicios municipales, y Can Llaneres, actual sede del Colegio Oficial de Arquitectos. Siguiendo la Calle Joan Roman, te encontrarás con el antiguo seminario diocesano y el Convento de Sant Cristóbal (de las monjas agustinas). Este convento de clausura conserva un torno tradicional de madera donde los viajeros menos perezosos pueden adquirir deliciosas empanadas, cocas, orelletas y otros dulces típicos elaborados artesanalmente por las propias monjas.
A pocos pasos, en la Calle Sant Ciriac, se ubica una pequeña y encantadora capilla dedicada al mismo santo. Fue construida por las autoridades de la ciudad para conmemorar la conquista catalana del 8 de agosto de 1235. Según cuenta la leyenda popular, los conquistadores cristianos lograron penetrar en la inexpugnable ciudadela musulmana a través de una pequeña entrada o pasadizo secreto que se encuentra precisamente bajo este altar.
El clímax de la ruta: la Plaza de la Catedral
Tras recorrer el tramo final de la Calle Major, alcanzarás el punto más alto del recinto fortificado: la Plaza de la Catedral. Esta parada es obligatoria para tomar un respiro, hidratarse y deleitarse con las vistas infinitas que ofrece el Mirador del Rey Jaume I.
La plaza constituye el núcleo patrimonial más potente de Dalt Vila, reuniendo en pocos metros los siguientes edificios singulares:
- La Catedral de Santa María: iniciada en el siglo XIV sobre los restos de una antigua mezquita árabe bajo las líneas del gótico, fue profundamente reformada en el siglo XVIII adquiriendo su actual impronta barroca. Su arquitectura exterior destaca por un aspecto severo, sobrio y robusto provisto de potentes contrafuertes.
- La Casa de la Curia: un edificio histórico del siglo XIII que albergó los primeros tribunales de justicia y que hoy funciona como el Centro de Interpretación Madina Yabisa.
- El Palacio Episcopal: residencia del obispo de la diócesis y una joya de la arquitectura eclesiástica.
2. La ruta de los baluartes de Dalt Vila: el perímetro militar renacentista
Si lo tuyo es la arquitectura militar, la estrategia de defensa y las caminatas de largo recorrido, esta segunda opción es la más idónea. Recorre por completo el perímetro exterior de las murallas diseñadas por el ingeniero Giovanni Battista Calvi y continuadas por Fratín, ofreciendo una perspectiva única de la ingeniería bélica del siglo XVI.
Del Baluarte de Sant Pere al Portal de las Aguaderas
El recorrido se inicia en el extremo noroeste, concretamente en el Baluarte de Sant Pere. Debido al pronunciado desnivel topográfico del terreno, este baluarte fue uno de los más complejos y costosos de edificar. Destaca su imponente orejón en forma de torreón defensivo, concebido para proteger con fuego de artillería el acceso contiguo del Portal Nou.
Una vez superado el túnel fortificado de entrada, accederás al Portal de las Aguaderas y a la fotogénica Plaça del Sol. Siguiendo la línea de la muralla por la Calle Antoni Costa Ramón, te toparás con el edificio de la antigua Sala de Armas, que hoy acoge el prestigioso Museo de Arte Contemporáneo de Ibiza (MACE). Desde su sala subterránea de las bóvedas se aprecian unas vistas fantásticas del acceso principal de Ses Taules y del singular barrio de pescadores de Sa Penya.
Del Soto Fosc al Baluarte de Sant Bernat
Tras cruzar la zona de Santa Llúcia y el Ayuntamiento —itinerario común con la ruta clásica—, la ruta de los baluartes se desvía en la Plaza de España. Desde aquí, se desciende por un túnel excavado en la roca que conduce al exterior de los muros fortificados, una zona conocida como el Soto Fosc. Las vistas del mar abierto en este tramo, con la silueta de la isla de Formentera recortando el horizonte meridional, son sencillamente sobrecogedoras.
El túnel del Soto Fosc te llevará de regreso al interior de la fortaleza, justo a los pies de la estructura defensiva del Castillo y al Baluarte de Sant Bernat. Este baluarte formaba parte del proyecto original delineado por Giovanni Battista Calvi. Desde su plataforma, bordeando la estrecha Calle de la Universitat que separa el Castillo de la Catedral, accederás de nuevo a la cumbre.
La Ronda de la Almudaina y los Baluartes Museizados
Iniciando el descenso por el flanco opuesto a través de la Ronda de la Almudaina, llegarás al Baluarte de Sant Jordi. Este fue el primer baluarte del conjunto en ser finalizado, y cuenta con la peculiaridad de que sus casamatas inferiores se comunican de forma directa con el patio de armas del Castillo por medio de una galería subterránea que discurre bajo el corredor de la histórica Puerta de la Bomba. Desde su posición se obtienen unas panorámicas inmejorables de la Necrópolis del Puig des Molins.
Continuando por la Ronda de Giovanni Battista Calvi, enlazarás con el Baluarte de Sant Jaume y, finalmente, regresarás al de Sant Pere. Ambos baluartes se encuentran totalmente museizados y ofrecen al visitante una experiencia interactiva magnífica para comprender cómo se construyeron las murallas y cómo funcionaba la tecnología militar de la época, permitiendo incluso tocar reproducciones de armas y armaduras reales. La ruta concluye saliendo del recinto por la escalinata del Portal Nou.
3. La ruta desconocida de Dalt Vila: el encanto del silencio medieval
Diseñada especialmente para aquellos viajeros que detestan las aglomeraciones y prefieren perderse sin prisa, esta ruta se sumerge en las callejuelas interiores menos transitadas, donde el trazado urbano evoca con fuerza la época medieval anterior a la construcción de las grandes murallas renacentistas.
El Pasaje de Simó Pouet y las Torres Medievales
El paseo arranca de manera muy dinámica en el Pasaje de Simó Pouet, accediendo discretamente por la parte trasera de la animada Plaza del Parque. Al girar a la derecha, te conectarás con la ya conocida Plaça de Vila. Sin embargo, en lugar de subir por el eje principal, tomaremos la Calle de Santa Creu para desviarnos hacia las íntimas encrucijadas de las calles de Sant Antoni y Santa Anna. La asombrosa estrechez de estas vías, su pavimento de guijarros desgastados y la sobriedad de las fachadas te transportarán instantáneamente a los tiempos del medievo ibicenco.
Tras este tramo silencioso, la escalinata del Portal Nou te guiará hasta Sa Carnisseria, el lugar histórico de intramuros donde se sacrificaba el ganado y se expendía la carne a la población. Girando a la izquierda por la Calle Sant Josep, se conserva un magnífico tramo de la muralla medieval islámica reforzado por dos estructuras defensivas: la Torre XX y la Torre XXI. Al final de esta calle se alza la entrañable Iglesia del Hospitalet, un templo histórico utilizado hoy en día por la comunidad cristiana ortodoxa de la isla.
El Paseo de la Fama y los Caserones Señoriales
Continuando el recorrido por la Calle de Santa Faç, pasarás junto a la estructura del antiguo seminario, que sirvió originariamente de residencia para los padres jesuitas. Enseguida conectarás con la Calle de la Conquesta, una de las vías más curiosas y fotografiadas de Dalt Vila: en una de sus paredes verticales se localiza un particular "paseo de la fama" donde diversas celebridades y estrellas del mundo del celuloide han dejado impresas las huellas de sus manos sobre paneles de cemento durante sus visitas a la isla.
Descendiendo por la Calle Joan Roman y tomando la Calle Pintor Mariano Tur, te aproximarás al majestuoso palacio de Can Botino. A pocos metros de allí se ubica la Portella d’en Serra (conocida popularmente por los residentes como "Sa Portella"), que constituye la única puerta de acceso que se conserva intacta del primer recinto amurallado de la época de la dominación musulmana.
Al traspasar Sa Portella accederás a la Calle Major, la zona más silenciosa, señorial y aristocrática de toda la ciudadela. Aquí se concentran los caserones y palacios de las familias nobles más influyentes de los siglos XV al XVII, entre las que destacan de forma sobresaliente la Casa Bardaxí, la Casa Gotarredona y la Casa Balansat, cuyas fachadas lucen imponentes portales de piedra y escudos heráldicos. La calle termina desembocando en la Plaza de la Catedral.
Coronando el perfil de la capital de la isla, se alza majestuosa una de las fortalezas amuralladas mejor conservadas de todo el Mediterráneo. Hablamos de Dalt Vila, el centro histórico de Ibiza, un enclave cuyo valor monumental, histórico y cultural propició que fuera inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1999. Este laberinto de callejuelas empedradas, lienzos de cal blanca y baluartes imponentes no es solo una postal fotográfica: es un auténtico libro abierto que narra los encuentros y desencuentros de las civilizaciones púnica, fenicia, romana, musulmana y catalana que poblaron sus tierras.
Si vas a visitar la Isla Blanca, perderse por las entrañas de esta ciudadela es una de las experiencias más auténticas y enriquecedoras que puedes vivir. Para que no te dejes ningún secreto en el camino, te proponemos una guía completa con las mejores rutas, paradas obligatorias, museos y consejos para exprimir tu recorrido al máximo.
Preparativos para el asalto: consejos prácticos para la ruta por Dalt Vila
Antes de cruzar los umbrales de la muralla renacentista, conviene tener en cuenta una serie de recomendaciones para que la caminata sea cómoda y placentera, especialmente si viajas en los meses centrales del año:
- El calzado adecuado: las calles de Dalt Vila están pavimentadas con piedras centenarias que, debido al paso del tiempo y al tránsito de visitantes, suelen estar muy pulidas y resbaladizas. Olvídate por completo de las chanclas o los zapatos de tacón; lo ideal es usar zapatillas de deporte con buen agarre.
- El factor climático: el relieve de la ciudadela es pronunciado y la subida hasta la zona más alta exige un esfuerzo físico moderado. En pleno verano, te recomendamos iniciar el paseo temprano por la mañana o bien al caer la tarde, evitando las horas de máxima insolación.
- Hidratación y provisiones: a la espera de que concluyan de forma definitiva las obras del Parador de Ibiza en la zona más elevada, debes tener en cuenta que actualmente no encontrarás cafeterías, tiendas ni terrazas abiertas en la Plaza de la Catedral. Por ello, es imprescindible que subas con una botella de agua y algo de comer ligero si tienes pensado realizar el recorrido completo de los baluartes.
- Paneles informativos: a lo largo de todo el conjunto histórico encontrarás unos soportes metálicos de forma piramidal con textos explicativos en español, catalán e inglés que detallan el valor arqueológico y arquitectónico de cada punto de interés, facilitando una visita autoguiada muy completa.
1. La ruta clásica de Dalt Vila: el sendero de la historia intramuros
Esta es la opción perfecta si dispones de unas dos horas y deseas obtener una visión general, pero muy completa, de la ciudadela. El recorrido arranca en la zona baja de la ciudad y va ascendiendo de forma concéntrica hacia el poder civil y religioso que corona la cima.
El Portal de ses Taules y el Patio de Armas
Nuestra andadura comienza junto al pintoresco Mercado Viejo (Mercat Vell), donde se alza el imponente Portal de ses Taules. Esta es la puerta de entrada principal del recinto amurallado renacentista y una de las imágenes más emblemáticas de Ibiza. El nombre hace referencia a las taules, unos tablones de madera que antiguamente hacían las veces de puente levadizo para defender el acceso de los ataques corsarios.
Nada más traspasar el portal, accederás al majestuoso Patio de Armas. Se trata de un espacio singular delimitado por diez elegantes arcos de medio punto que, durante los años 60 y 70, acogió el primer mercado hippy de la isla. Hoy en día, conserva un magnetismo especial que te invita a detenerte a contemplar la robustez de los muros antes de continuar.
De la Plaça de Vila al Baluarte de Santa Llúcia
Cruzando un segundo portal interior, desembocarás directamente en la Plaça de Vila, el antiguo mercado intramuros que hoy actúa como el corazón de la vida nocturna y comercial de Dalt Vila, repleto de tiendas de artesanía y restaurantes con tanta solera como La Oliva.
Tomando la pintoresca Calle de Sa Carrossa —donde destaca una estatua esculpida en honor a Isidor Macabich, célebre sacerdote e historiador de la isla—, ascenderás de forma natural hasta el Baluarte de Santa Llúcia. Diseñado en 1575 por el ingeniero italiano Giacomo Palearo, apodado "el Fratín", este baluarte de planta asimétrica es el segundo más grande del recinto. Desde su amplio terraplén disfrutarás de unas panorámicas extraordinarias sobre el puerto de Ibiza y los barrios marineros de La Marina y Sa Penya. En su interior se ubica Es Polvorí, un edificio rectangular de gruesas paredes diseñado para resistir el impacto de la artillería pesada donde se almacenaba la pólvora y que, en la actualidad, funciona como una activa sala de exposiciones.
Iglesia de Santo Domingo y el camino hacia la cumbre
Prosiguiendo por la Calle General Balanzat, te toparás con la majestuosa Iglesia de Santo Domingo, un bellísimo templo barroco construido entre los siglos XVI y XVII que formaba parte del antiguo convento de los Padres Dominicos, cuya estructura acoge hoy las principales dependencias del Ayuntamiento de Ibiza.
En la adyacente Plaza de España se localiza Es Revellí, un medio baluarte que regala unas hermosas vistas del muelle. Aquí podrás contemplar la estatua yacente de Guillem de Montgrí, el arzobispo de Tarragona que lideró la conquista de la isla en el año 1235. Desde esta misma plaza nace un pasaje subterráneo que comunica con el exterior de la fortificación.
El Convento de clausura y la Capilla de Sant Ciriac
Retomando el ascenso por la Calle Pere Tur, pasarás frente a Can Botino, un soberbio palacete que alberga servicios municipales, y Can Llaneres, actual sede del Colegio Oficial de Arquitectos. Siguiendo la Calle Joan Roman, te encontrarás con el antiguo seminario diocesano y el Convento de Sant Cristóbal (de las monjas agustinas). Este convento de clausura conserva un torno tradicional de madera donde los viajeros menos perezosos pueden adquirir deliciosas empanadas, cocas, orelletas y otros dulces típicos elaborados artesanalmente por las propias monjas.
A pocos pasos, en la Calle Sant Ciriac, se ubica una pequeña y encantadora capilla dedicada al mismo santo. Fue construida por las autoridades de la ciudad para conmemorar la conquista catalana del 8 de agosto de 1235. Según cuenta la leyenda popular, los conquistadores cristianos lograron penetrar en la inexpugnable ciudadela musulmana a través de una pequeña entrada o pasadizo secreto que se encuentra precisamente bajo este altar.
El clímax de la ruta: la Plaza de la Catedral
Tras recorrer el tramo final de la Calle Major, alcanzarás el punto más alto del recinto fortificado: la Plaza de la Catedral. Esta parada es obligatoria para tomar un respiro, hidratarse y deleitarse con las vistas infinitas que ofrece el Mirador del Rey Jaume I.
La plaza constituye el núcleo patrimonial más potente de Dalt Vila, reuniendo en pocos metros los siguientes edificios singulares:
- La Catedral de Santa María: iniciada en el siglo XIV sobre los restos de una antigua mezquita árabe bajo las líneas del gótico, fue profundamente reformada en el siglo XVIII adquiriendo su actual impronta barroca. Su arquitectura exterior destaca por un aspecto severo, sobrio y robusto provisto de potentes contrafuertes.
- La Casa de la Curia: un edificio histórico del siglo XIII que albergó los primeros tribunales de justicia y que hoy funciona como el Centro de Interpretación Madina Yabisa.
- El Palacio Episcopal: residencia del obispo de la diócesis y una joya de la arquitectura eclesiástica.
2. La ruta de los baluartes de Dalt Vila: el perímetro militar renacentista
Si lo tuyo es la arquitectura militar, la estrategia de defensa y las caminatas de largo recorrido, esta segunda opción es la más idónea. Recorre por completo el perímetro exterior de las murallas diseñadas por el ingeniero Giovanni Battista Calvi y continuadas por Fratín, ofreciendo una perspectiva única de la ingeniería bélica del siglo XVI.
Del Baluarte de Sant Pere al Portal de las Aguaderas
El recorrido se inicia en el extremo noroeste, concretamente en el Baluarte de Sant Pere. Debido al pronunciado desnivel topográfico del terreno, este baluarte fue uno de los más complejos y costosos de edificar. Destaca su imponente orejón en forma de torreón defensivo, concebido para proteger con fuego de artillería el acceso contiguo del Portal Nou.
Una vez superado el túnel fortificado de entrada, accederás al Portal de las Aguaderas y a la fotogénica Plaça del Sol. Siguiendo la línea de la muralla por la Calle Antoni Costa Ramón, te toparás con el edificio de la antigua Sala de Armas, que hoy acoge el prestigioso Museo de Arte Contemporáneo de Ibiza (MACE). Desde su sala subterránea de las bóvedas se aprecian unas vistas fantásticas del acceso principal de Ses Taules y del singular barrio de pescadores de Sa Penya.
Del Soto Fosc al Baluarte de Sant Bernat
Tras cruzar la zona de Santa Llúcia y el Ayuntamiento —itinerario común con la ruta clásica—, la ruta de los baluartes se desvía en la Plaza de España. Desde aquí, se desciende por un túnel excavado en la roca que conduce al exterior de los muros fortificados, una zona conocida como el Soto Fosc. Las vistas del mar abierto en este tramo, con la silueta de la isla de Formentera recortando el horizonte meridional, son sencillamente sobrecogedoras.
El túnel del Soto Fosc te llevará de regreso al interior de la fortaleza, justo a los pies de la estructura defensiva del Castillo y al Baluarte de Sant Bernat. Este baluarte formaba parte del proyecto original delineado por Giovanni Battista Calvi. Desde su plataforma, bordeando la estrecha Calle de la Universitat que separa el Castillo de la Catedral, accederás de nuevo a la cumbre.
La Ronda de la Almudaina y los Baluartes Museizados
Iniciando el descenso por el flanco opuesto a través de la Ronda de la Almudaina, llegarás al Baluarte de Sant Jordi. Este fue el primer baluarte del conjunto en ser finalizado, y cuenta con la peculiaridad de que sus casamatas inferiores se comunican de forma directa con el patio de armas del Castillo por medio de una galería subterránea que discurre bajo el corredor de la histórica Puerta de la Bomba. Desde su posición se obtienen unas panorámicas inmejorables de la Necrópolis del Puig des Molins.
Continuando por la Ronda de Giovanni Battista Calvi, enlazarás con el Baluarte de Sant Jaume y, finalmente, regresarás al de Sant Pere. Ambos baluartes se encuentran totalmente museizados y ofrecen al visitante una experiencia interactiva magnífica para comprender cómo se construyeron las murallas y cómo funcionaba la tecnología militar de la época, permitiendo incluso tocar reproducciones de armas y armaduras reales. La ruta concluye saliendo del recinto por la escalinata del Portal Nou.
3. La ruta desconocida de Dalt Vila: el encanto del silencio medieval
Diseñada especialmente para aquellos viajeros que detestan las aglomeraciones y prefieren perderse sin prisa, esta ruta se sumerge en las callejuelas interiores menos transitadas, donde el trazado urbano evoca con fuerza la época medieval anterior a la construcción de las grandes murallas renacentistas.
El Pasaje de Simó Pouet y las Torres Medievales
El paseo arranca de manera muy dinámica en el Pasaje de Simó Pouet, accediendo discretamente por la parte trasera de la animada Plaza del Parque. Al girar a la derecha, te conectarás con la ya conocida Plaça de Vila. Sin embargo, en lugar de subir por el eje principal, tomaremos la Calle de Santa Creu para desviarnos hacia las íntimas encrucijadas de las calles de Sant Antoni y Santa Anna. La asombrosa estrechez de estas vías, su pavimento de guijarros desgastados y la sobriedad de las fachadas te transportarán instantáneamente a los tiempos del medievo ibicenco.
Tras este tramo silencioso, la escalinata del Portal Nou te guiará hasta Sa Carnisseria, el lugar histórico de intramuros donde se sacrificaba el ganado y se expendía la carne a la población. Girando a la izquierda por la Calle Sant Josep, se conserva un magnífico tramo de la muralla medieval islámica reforzado por dos estructuras defensivas: la Torre XX y la Torre XXI. Al final de esta calle se alza la entrañable Iglesia del Hospitalet, un templo histórico utilizado hoy en día por la comunidad cristiana ortodoxa de la isla.
El Paseo de la Fama y los Caserones Señoriales
Continuando el recorrido por la Calle de Santa Faç, pasarás junto a la estructura del antiguo seminario, que sirvió originariamente de residencia para los padres jesuitas. Enseguida conectarás con la Calle de la Conquesta, una de las vías más curiosas y fotografiadas de Dalt Vila: en una de sus paredes verticales se localiza un particular "paseo de la fama" donde diversas celebridades y estrellas del mundo del celuloide han dejado impresas las huellas de sus manos sobre paneles de cemento durante sus visitas a la isla.
Descendiendo por la Calle Joan Roman y tomando la Calle Pintor Mariano Tur, te aproximarás al majestuoso palacio de Can Botino. A pocos metros de allí se ubica la Portella d’en Serra (conocida popularmente por los residentes como "Sa Portella"), que constituye la única puerta de acceso que se conserva intacta del primer recinto amurallado de la época de la dominación musulmana.
Al traspasar Sa Portella accederás a la Calle Major, la zona más silenciosa, señorial y aristocrática de toda la ciudadela. Aquí se concentran los caserones y palacios de las familias nobles más influyentes de los siglos XV al XVII, entre las que destacan de forma sobresaliente la Casa Bardaxí, la Casa Gotarredona y la Casa Balansat, cuyas fachadas lucen imponentes portales de piedra y escudos heráldicos. La calle termina desembocando en la Plaza de la Catedral.
Categorias
Invisa Blog
Organizar una escapada a la Isla Blanca es siempre motivo de entusiasmo, pero antes de hacer las maletas surge una de las preguntas más repetidas …
Continuar leyendoEl Mediterráneo guarda infinitos tesoros, pero pocos lugares en el mundo logran concentrar tanta belleza, luz y magnetismo en sus costas como la Isla Blanca. …
Continuar leyendoIbiza es un destino que no necesita presentación, pero cada año se reinventa para ofrecer algo nuevo a quienes la visitan. De cara a 2026 …
Continuar leyendo








Deja un comentario